EL PERRO ABANDONADO

"Siempre habrá algún perro abandonado en alguna parte que me impedirá ser feliz"
Jean Anouilh

Para quienes amamos a los animales, esta cita nos resulta dolorosa pero sabemos que es completamente cierta. Es profundamente triste saber, o pensar tan siquiera, que el único animal que se ha unido al hombre fielmente desde los tiempos más antiguos llegue a ser peor tratado ahora que en épocas anteriores. Desgraciadamente, la ignorancia, incultura e irresponsabilidad humana, son superiores al dolor que podamos sentir los que amamos a los perros, pero en ningún caso superior al infierno que le espera al animal del que se deshacen de mala manera.

Lo que está más que claro es que si todos fuéramos responsables de lo que hacemos, sobre todo si vamos a perjudicar a un tercero, no existiría el término "abandonado".

Es obvio que no estoy diciendo que todo el mundo tiene que adorar a los perros y tener uno, pero ¡si! tienes la responsabilidad de no tenerlo si realmente no lo quieres, y si lo quieres, ¡si! tienes la responsabilidad de darle el buen trato que merece.

Si las personas que quieren tener un perro hicieran una valoración de lo que significa tenerlo, la mitad de ellos no lo tendrían nunca. Pero hay poca gente consciente de ello. Yo, sin ir más lejos, he visto casos cercanos, gente que quiere tener un perro a toda costa y cuando ven a otra persona que lo tiene y ven el trabajo que te da, la libertad que pierdes y todo lo que debes cambiar en tu vida para el nuevo miembro de la familia, ya no quieren tenerlo. Afortunadamente, esa persona se ha dado cuenta a tiempo, pero la mayoría se dan cuenta tarde y lo triste es que no tienen ningún cargo de conciencia por ello.

Debemos entender que el mundo de un perro gira alrededor de dos cosas: su dueño y su casa. Es todo lo que tiene, a todo lo que aspira y todo lo que desea tener. Cuando el perro es abandonado y pierde el eje alrededor del cual gira todo, sufre consecuencias gravísimas, ya no sólo físicas sino emocionales. Un perro nunca entenderá la situación del abandono, nadie lo entendería, ninguna persona que esté en sus cabales entendería que se le tire a la calle por hacer las cosas bien, ser cariñoso y preocuparse por el prójimo. Y luego siempre hay algún ignorante que afirma que los perros son tontos. Con sinceridad, el perro esta en un nivel superior al nuestro aunque a muchos les pueda pesar.

 

Imaginen a un cachorro que nace en cualquier lugar. Si tiene la suerte de que no lo maten –ahogándolo en un cubo, o metiéndolo en una bolsa y tirándolo a un río o al basurero más cercano– o que no lo dejen abandonado en cualquier sitio para que muera de hambre y frío, puede caer en manos de alguien que se lo queda… pero al poco tiempo de tenerlo, el gracioso cachorrito le resulta un estorbo para todas las actividades de su vida, así que pasa de él, no lo saca a pasear, no se preocupa de darle de comer ni, por supuesto, de mimarle o prestarle atención, le pega cuando le molesta… y al final se lo lleva en un coche y lo arroja en el primer sitio lejano que encuentra para asegurarse de que no lo volverá a ver jamás; el perro comenzará su auténtica pesadilla sin comparación con lo que ya ha pasado hasta ahora.

Su mayor suerte será ser recogido por alguna sociedad protectora o por alguna buena persona, y quizás así, sólo así, tendrá una segunda oportunidad. Para la inmensa mayoría sin embargo, les espera la inyección letal en la perrera, un atropello de un coche, ser recogido para la experimentación mientras resista lo que se le haga, ser carnaza de perros de pelea …

Parece terrible ¿verdad? Y a veces hasta exagerado ¿no? Pues no lo es en absoluto. Esto es lo que ha evolucionado el ser humano en todos estos años de progreso. Y este es el caso de miles de perros que son abandonados cada año por los desalmados de sus dueños.

 

¿Y quién tiene la culpa de todo esto? Todos. Culpemos a la Administración y al Ayuntamiento que pasan olímpicamente del tema dando el ejemplo a seguir a todos aquéllos que no son capaces de concienciarse por si mismos en esta causa, culpémosles de no tener unas leyes más severas y una preocupación mayor por algo tan importante como el maltrato animal en esta sociedad. Pero culpables somos todos, prácticamente todos: culpable es el que tiene un perro en casa como si fuera un objeto, culpable es el padre irresponsable que le regala un cachorrito a su hijo en Navidad sin pararse a pensar en lo que ello significa, culpable es el dueño ignorante que aún cree en el estúpido tópico de que las perras deben tener cachorros al menos una vez en la vida aunque cuando nazcan no se sepa que hacer con ellos, culpable es el que acepta un perro porque se lo regalan y no le cuesta nada, sin pensar en el significado que tiene haber dado ese paso, culpable es quien compra un cachorro impulsivamente, culpable es la gente que sin ser como los otros ve los hechos y se desentiende de ellos y no denuncias los casos que tiene a su alrededor, culpables son las tiendas y algunos criadores que con tal de sacar dinero no se responsabilizan de nada más excepto de que el perro sea de raza… Culpable es en resumen, la sociedad. Visto lo visto, queda claro que cualquier animal que intente acercarse demasiado al ser humano acaba pagándolo.

Por favor, aprendamos a valorar nuestras necesidades por encima de nuestros caprichos y tratemos de evitar en lo posible esa lacra que acontece año tras año, el abandono de animales: no tengamos un perro sin pensar antes lo que va a suponer, las cosas habituales que vamos a tener que cambiar al traer el nuevo miembro de la familia a casa, pensemos en el nuevo cachorrito como el adulto en que se convertirá –cachorro sólo nos durará unos meses, de adulto muchos años–. Pensemos en lo que le debemos por el cariño que nos da, por estar siempre ahí, a nuestro lado, porque un perro pasa por todas las etapas de la vida mucho antes que nosotros –lo veremos madurar y lo veremos morir– un perro será como nuestro bebé, luego como nuestro hermano, luego como nuestra madre y luego como nuestra abuela y nosotros somos para él como su dios. Y concienciémonos de que debemos esterilizar a nuestro fiel amigo: no olvidemos una cosa, con una sencilla operación como la esterilización el perro apenas estará molesto unas horas, pero con el abandono sufrirá toda su vida.

Mae Fernández